Esta chica tuvo el peor caso de anorexia de la historia

Muchas veces la palabra “Gorda” parece simple, pero es la causante de que miles de niñas luzcan hoy en día en un estado crítico.

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Esos rollos que salen de la cintura, las lágrimas por las noches, la primera vez que estuvieron con un chico y no tener una figura esbelta provoca un estado escalofriante. Como le sucedió a una joven escocesa que desde los 5 años ha tenido un estado de anorexia.

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El peor caso de anorexia de la historia

Fiona Chrystall con 5 años de edad, escuchaba las críticas de su madre y tías, quienes eran delgadas, pero Free como la llamaba su padre desde pequeña se veía robusta pero no con sobrepeso. Sin embargo, los que se encontraban a su alrededor se encargaron de eso: “Hay que cuidar la dieta de Free”, “Es importante que haga deporte”, “Esta familia no es de chicas gordas”.

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Todos los domingos por la tarde el tema de conversación era poder cambiar el estado de la pequeña Free, y en vez de jugar con muñecas escuchaba lo mal que se encontraba su cuerpo y se mordía las uñas sin parar. Ella solo quería a su lado una madre que se sintiera orgullosa de ella, pero por su enorme barriga las cosas no estaban como ella pensaba.

Su plan comenzó por darle vueltas a la cancha de la escuela y le decía a la mamá que comía, después utilizó el truco de la servilleta y cuando su mamá se distraía ella tiraba la comida. Además subía y bajaba las escaleras de la casa, cuando su padre regresaba de viaje le decía que todo estaba bien y él le creía. Pasaron los años y del su cuerpo atlético no quedaba nada, solo comía dos rebanadas de pan al día.

La anorexia la consumía, pero nadie hacía nada, sus huesos se comenzaron a notar, su período desapareció y su corazón apenas resistía para ir a la escuela. A sus 18 años los médicos le dijeron que la enfermedad había hecho estragos en su vida y que todo era irreparable. Con una estatura de 1.60 metros y 30 kilos la joven estaba sufriendo y tenía que hacer algo, sino de lo contrario moriría.

Pero después de noches de desvelos, recaídas, controlar el odio por la comida, verse al espejo y no verse gorda, comenzó un programa de artes marciales mixtas en la Universidad y se enamoró de la disciplina con el juego del Ahora o nunca. El entrenamiento se volvió su mejor motivo para continuar y a sus 25 años los resultados fueron increíbles con esperanza de ya no vivir un infierno.

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